Hola a todos!!! Ahora que tengo un ratillo para escribir algo, os resumiré un poco el fin de semana en Mysore.
El viernes por la mañana salimos del IIMB dispuestos a coger un rickshaw (que son los taxis de 3 ruedas típicos de aquí) que nos llevara a la estación del tren. Salir a la calle y esperar a un rickshaw es totalmente imposible, aquí hay rickshaws por todas partes y en todo caso son ellos que te esperan a ti. Normalmente cuando les dices a dónde quieres ir ellos te presupuestan el viaje. Para evitar que nos inflen el precio tenemos que decir “Do you go by the meter?” que viene a ser “funcionas con el taxímetro?” de esta manera pagamos lo mismo que la gente de aquí. Una tarifa inicial de 14 Ruppes en los primeros 2 km y después 1 Rupee por cada kilometro. Una vez en el Rickshaw pude evidenciar que la manera de conducir del taxiste que me llevo del aeropuerto al IIMB no era algo excepcional. Una forma de conducir totalmente loca y sin reglas. No hay preferencias, ni stops ni cedas ni limitaciones de velocidad que valgan. En un cruce hay que entrar sin más, una vez dentro un par de pitadas con el claxon y todo arreglado. Aquí se toca el claxon para decir “estoy aquí”, así que en todo momento se oyen pitidos en la carretera, pero sin la mas mínima intención de decirle a nadie “que estas haciendo” ni “que te den”, simplemente hacer acto de presencia. Cuando llegamos a la estación del tren, en la taquilla donde vendian billetes a los hindús no nos quisieron vender y nos mandaron a otro lugar donde nos hicieron pagar 300 rupees ( 4,5 euros) por el trayecto a Mysore (unos 150 km). Un acontecimiento curioso fue que a pesar de llegar con falta de tiempo a la estación, el tren espero hasta que nosotros, los raros, estuviésemos en su interior. En el tren se podian diferenciar fácilmente las diferentes clases de viajeros. Nostros debíamos ir en 2ª clase, y a pesar de sólo haber pagado 300 rupias, ns trajeron comida para un viaje de apenas 2 horas.
En Mysore todo me llamaba la atención, era mis primeras horas en la calle. 4 personas subidas en una moto, vacas por la calle como en España puede haber gatos, perros de nadie, mucha suciedad… en fin.. todo.. cualquier cosa llamaba la atención. Después de una larga búsqueda nos alojamos en un hotel recién estrenado, que a pesar de haber muchas cosas por acabar, las habitaciones estaban bastante bien. A cambio de prometerle al recepcionista que enviaríamos una carta a Lonely Planet para que añadiera el hotel a la guía, conseguimos alojarnos por 300 rupias la noche (4,5 euros). En Mysore visitamos un templo (en el que pudimos ver por primera vez monos sueltos), unos jardines en los que hacian espectáculos con fuentes de agua y música wollywood, fuimos a multitud de restaurantes que a pesar de decirles mil veces “No Spicy” (no picante) en muchas ocasiones no te podías meter la comida en la boca. Visitamos algunos mercados y alguno de nosotros incluso, optó por ir a hacerse un masaje de ayurveda en un palacio mientras los demás jugábamos a un ajedrez gigante con unos Hindús ricos de Bombay que nos dijeron que habían decidido irse de vacaciones un tiempo a Mysore después de los ataques terroristas.
El domingo por la tarde Maria y yo nos separamos del grupo y decidimos venir antes a Bangalore ya que habia muchas cosas que hacer, entre otras trasladar mis trastos al apartamento en que me alojaré este mes.
En la taquilla de venta de billetes de vuelta, dijimos que queriamos dos billetes para ir a bangalore y cual fue nuestra sorpresa? Que ahora en lugar de valer 600 rupees 2 personas, nos cobraban tan solo 80. Maria se negó a pagar, le decía al taquillero que no era posible que fuese tan barato. La gente de la cola se desesperaba y le dije a Maria que se fiase del hombre. Finalmente compramos los billetes de vuelta. La verdad es que sí que era muy extraño. 6 veces mas barato que la ida y eso pq? Quizas ahora no nos darían comida en el tren. Pues bueno.. lógicamente algo raro habia en el precio y es que este tren ni se asemejaba al que nos trajo. Desde fuera se veian unas ventanas con barrotes de hierro, como si fuese una carcel, y dentro una cantidad de gente increíble. Peor que una lata de sardinas. En fin…. Hubiese sido demasiado predecible y demasiado cómodo volver con un tren igual al que nos trajo. Ibamos a experimentar como viaja la gente de aquí. Al entrar al tren se notaba un olor mmmmmmmmmmm…. No sabria mucho como desribirlo…Maria lo describió como olor a humanidad..... Humanidad descalzada y sin ducharse en varios dias, pero bueno.. aún así no nos sentiamos muy incomodos con el olor. Nos esperában 3 horas de tren y en principio no se veía absolutamente ningún asiento libre. Vimos que en el techo habia como unas literas y nos propusimos intentar subir a una. Maria.. ni corta ni perezosa dejó sus piernas colgando cuando de repente toda la fila de abajo se levantaron como diciendo “dioss que asco.. que haces”. Aquí en la india los pies es la parte mas impura del cuerpo y la mayor falta de respeto hacia los demás es acercarle tus pies. Y mucho menos con zapatos, en todo caso deben estar descalzados.
En la litera entablamos conversación con una hindú que tenia 19 años, estudiante de biotecnología y que hablaba bastante bien ingles. Le preguntamos varias cosas acerca de su cultura y bueno… finalmente le sacamos partido al viaje.. la verdad es que fue muy interesante descubrir entre otras cosas que una pareja no se puede mostrar afecto delante de la demás gente, es una ofensa para ellos.
Bueno, no me enrollo demasiado que si no algo a la calle, no tendré nada que contar mañana. Ahora estoy en mi apartamento.. que la verdad es q está bastante bien, no falta de nada. Esta semana colgaré algunas fotos.
Por hoy me despido… see you!
P.D.: Maria no creo que haga su aportación hasta pasado unos días ya que tiene bastante trabajo hasta el miércoles. Ya os contará ella algunas cosillas que yo pueda haber pasado por alto.
El viernes por la mañana salimos del IIMB dispuestos a coger un rickshaw (que son los taxis de 3 ruedas típicos de aquí) que nos llevara a la estación del tren. Salir a la calle y esperar a un rickshaw es totalmente imposible, aquí hay rickshaws por todas partes y en todo caso son ellos que te esperan a ti. Normalmente cuando les dices a dónde quieres ir ellos te presupuestan el viaje. Para evitar que nos inflen el precio tenemos que decir “Do you go by the meter?” que viene a ser “funcionas con el taxímetro?” de esta manera pagamos lo mismo que la gente de aquí. Una tarifa inicial de 14 Ruppes en los primeros 2 km y después 1 Rupee por cada kilometro. Una vez en el Rickshaw pude evidenciar que la manera de conducir del taxiste que me llevo del aeropuerto al IIMB no era algo excepcional. Una forma de conducir totalmente loca y sin reglas. No hay preferencias, ni stops ni cedas ni limitaciones de velocidad que valgan. En un cruce hay que entrar sin más, una vez dentro un par de pitadas con el claxon y todo arreglado. Aquí se toca el claxon para decir “estoy aquí”, así que en todo momento se oyen pitidos en la carretera, pero sin la mas mínima intención de decirle a nadie “que estas haciendo” ni “que te den”, simplemente hacer acto de presencia. Cuando llegamos a la estación del tren, en la taquilla donde vendian billetes a los hindús no nos quisieron vender y nos mandaron a otro lugar donde nos hicieron pagar 300 rupees ( 4,5 euros) por el trayecto a Mysore (unos 150 km). Un acontecimiento curioso fue que a pesar de llegar con falta de tiempo a la estación, el tren espero hasta que nosotros, los raros, estuviésemos en su interior. En el tren se podian diferenciar fácilmente las diferentes clases de viajeros. Nostros debíamos ir en 2ª clase, y a pesar de sólo haber pagado 300 rupias, ns trajeron comida para un viaje de apenas 2 horas.
En Mysore todo me llamaba la atención, era mis primeras horas en la calle. 4 personas subidas en una moto, vacas por la calle como en España puede haber gatos, perros de nadie, mucha suciedad… en fin.. todo.. cualquier cosa llamaba la atención. Después de una larga búsqueda nos alojamos en un hotel recién estrenado, que a pesar de haber muchas cosas por acabar, las habitaciones estaban bastante bien. A cambio de prometerle al recepcionista que enviaríamos una carta a Lonely Planet para que añadiera el hotel a la guía, conseguimos alojarnos por 300 rupias la noche (4,5 euros). En Mysore visitamos un templo (en el que pudimos ver por primera vez monos sueltos), unos jardines en los que hacian espectáculos con fuentes de agua y música wollywood, fuimos a multitud de restaurantes que a pesar de decirles mil veces “No Spicy” (no picante) en muchas ocasiones no te podías meter la comida en la boca. Visitamos algunos mercados y alguno de nosotros incluso, optó por ir a hacerse un masaje de ayurveda en un palacio mientras los demás jugábamos a un ajedrez gigante con unos Hindús ricos de Bombay que nos dijeron que habían decidido irse de vacaciones un tiempo a Mysore después de los ataques terroristas.
El domingo por la tarde Maria y yo nos separamos del grupo y decidimos venir antes a Bangalore ya que habia muchas cosas que hacer, entre otras trasladar mis trastos al apartamento en que me alojaré este mes.
En la taquilla de venta de billetes de vuelta, dijimos que queriamos dos billetes para ir a bangalore y cual fue nuestra sorpresa? Que ahora en lugar de valer 600 rupees 2 personas, nos cobraban tan solo 80. Maria se negó a pagar, le decía al taquillero que no era posible que fuese tan barato. La gente de la cola se desesperaba y le dije a Maria que se fiase del hombre. Finalmente compramos los billetes de vuelta. La verdad es que sí que era muy extraño. 6 veces mas barato que la ida y eso pq? Quizas ahora no nos darían comida en el tren. Pues bueno.. lógicamente algo raro habia en el precio y es que este tren ni se asemejaba al que nos trajo. Desde fuera se veian unas ventanas con barrotes de hierro, como si fuese una carcel, y dentro una cantidad de gente increíble. Peor que una lata de sardinas. En fin…. Hubiese sido demasiado predecible y demasiado cómodo volver con un tren igual al que nos trajo. Ibamos a experimentar como viaja la gente de aquí. Al entrar al tren se notaba un olor mmmmmmmmmmm…. No sabria mucho como desribirlo…Maria lo describió como olor a humanidad..... Humanidad descalzada y sin ducharse en varios dias, pero bueno.. aún así no nos sentiamos muy incomodos con el olor. Nos esperában 3 horas de tren y en principio no se veía absolutamente ningún asiento libre. Vimos que en el techo habia como unas literas y nos propusimos intentar subir a una. Maria.. ni corta ni perezosa dejó sus piernas colgando cuando de repente toda la fila de abajo se levantaron como diciendo “dioss que asco.. que haces”. Aquí en la india los pies es la parte mas impura del cuerpo y la mayor falta de respeto hacia los demás es acercarle tus pies. Y mucho menos con zapatos, en todo caso deben estar descalzados.
En la litera entablamos conversación con una hindú que tenia 19 años, estudiante de biotecnología y que hablaba bastante bien ingles. Le preguntamos varias cosas acerca de su cultura y bueno… finalmente le sacamos partido al viaje.. la verdad es que fue muy interesante descubrir entre otras cosas que una pareja no se puede mostrar afecto delante de la demás gente, es una ofensa para ellos.
Bueno, no me enrollo demasiado que si no algo a la calle, no tendré nada que contar mañana. Ahora estoy en mi apartamento.. que la verdad es q está bastante bien, no falta de nada. Esta semana colgaré algunas fotos.
Por hoy me despido… see you!
P.D.: Maria no creo que haga su aportación hasta pasado unos días ya que tiene bastante trabajo hasta el miércoles. Ya os contará ella algunas cosillas que yo pueda haber pasado por alto.
2 comentarios:
Ey tio, soy toni. Me encanta todo lo q has escrito. Prometo seguir vuestras andanzas! muy muy divetido. Espero podais acordaros del blog con frecuencia para poder seguiros la pista.
Un abrazo!
Alexis, has menjat molta tonyina?????
No et varen dir res a l'aeroport de tanta conserva???? Aquí estem desde la oficina seguint les teves aventures.
A veure si inclous fotos, sobre tot d'aquestes en les que mostres el teu afecte.
Salut,
Edu, Jordi i Xavi
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